Humillaron a una anciana en el lodo y destruyeron sus medicinas, sin imaginar que su propio jefe lo estaba viendo todo
El sol caía a plomo sobre el camino de tierra, pero el verdadero peso que cargaba Doña Remedios era el de los años y la preocupación. Con paso lento, la anciana regresaba de la pequeña farmacia del pueblo, apretando contra su pecho una bolsa transparente con sus medicinas para el Leer más









